martes, 14 de febrero de 2012

Acudía a tu auxilio de forma inmediata.
"Hola, qué tal?", tu sonrisa y per por goleada.
Te apoderaste al instante de mi ocio
Y al fin y al cabo, pude entender que hiciste negocio.

Una ráfaga de balas seductoras
No lograban vulnerar una coraza idiota
Y con mi seguridad ya en la miseria
Fuimos por un café, juntos los tres: Vos, yo, y tu histeria.

Sin mucho más que hablar nos despedimos
Comprobé que ya era inútil extender ese partido.
Colgué los timbo y bajé la persiana
sin embargo, tu autoestima cascoteó mi ventana.

SUGERÍAS NECESITAR MI DELIRIO.
Para ganar espacio, me mostré cual tipo tibio.
Empezó a inquietarte mi nueva conducta,
pero caí derrotado por tus brotes de astucia.

Me regalaste vacaciones en tu alcoba.
atrás quedó esa idiotez de dormir cola con cola.
Conocí los pechos más lindos del mundo.
Sobre gustos no hay nada escrito, pero sobre bustos:

¿Quien dijo que no se puede?

¿Quien dijo que no se puede combinar 
inconstancia, inconsciencia y lealtad?
¿Que es imposible dar un paseo
un día a tu cielo, un día a mi infierno?

Estoy seguro, compañero,
y me juego mi alma loca,
que no debe existir una boca
como esta, en el mundo entero.

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